lunes, 15 de junio de 2020

2019

Me acabo de dar cuenta que mi última publicación fue una despedida de un año genial y la bienvenida al 2019.

El 2019 fue un año del que seguramente habrán muchas publicaciones desde distintas ópticas pero para mi fue un año de sentir el miedo más grande de mi vida y de vivir una cantidad de retos duros de superar. Fue un año que nos golpeó pero nos llenó de orgullo como familia, nos separó pero a la vez nos dejó claros de que estamos hechos, nos hizo estar lejos haciéndonos entender que lo único importante era estar en familia, en fin, una vida de altos y bajos que jamás vamos a olvidar.

Siempre pienso que no puedo sino estar agradecida con la vida: por la casa en la que me tocó crecer, los padres que me hicieron y me hacen ser mejor persona, el esposo que me acompaña, las hijas sanas que llegaron a mi vida y el trabajo que me hace feliz, pero tiendo a sentirme abrumada, frustrada y triste por ser aquella persona que le tocó vivir injustamente separada de su esposo y ver a mis hijas separadas de su papá por una obsesión egoísta.

No quiero que se entienda como que el 2019 no fue un año lleno de alegrías y momentos felices, por el contrario, como familia vivimos momentos espectaculares que jamás vamos a olvidar, ver a Juan convertirse en el líder serio, inquebrantable, perseverante y arriesgado nos ha llenado de momentos de orgullo que no puedo explicar en palabras, todo lo que a la vez nos llenó de retos que se traducen en situaciones familiares complicadas, palabras duras y decisiones injustas. Sin embargo Gustavo, mis papás, mis amigos y yo, nos enfocamos en disfrutar cada segundo en familia de forma extrema, como si fueran los últimos. Esto es bello y tenebroso a la vez, despedirnos en el aeropuerto cada vez que regresábamos a Venezuela se hacía siempre duro sin planes de cuándo nos volveríamos a ver, pero nos quedaba el sabor de los días alegres y agitados que siempre teníamos.

El 2019 me reafirmó la valentía, el coraje y la fortaleza que tiene Gustavo, que ha mantenido la cordura todo el tiempo, centrado en el trabajo y la esperanza de una Venezuela mejor. Se convirtió en el papá super héroe que trabajaba con su hermano Presidente, pero que estaba lejos para cuidarnos. Me reafirmó que mis hijas están hechas de niñas valientes, felices y adaptadas a todo lo que nos propondremos. Así como me reafirmó de todo lo que puedo soportar.

Lo más difícil de vivir una situación como esta no es nada más pensar que me estoy quejando por estupideces sino además re-pensar que mis decisiones no son las correctas, eso es una sombra que me persigue todos los días. Además me atormenta la idea de pensar que mi situación afecta a mis seres queridos y que tendrá un impacto negativo en la vida de mis hijas. Aunque trato de repetirme siempre que hemos tratado de ser los mejores papás para ellas, eso no deja de rondarme la cabeza.

Siento que en el ajuste a mi situación pude haber defraudado a mucha gente y me siento arrepentida de ello, aunque siento que mantenerme a flote cargando con muchas cosas encima me ha hecho agradecer todo lo que me preparó para llegar aquí. Agradezco a todos los que estuvieron siempre conmigo y los que no dudaron en apoyarme sin juzgar.

No le deseo a nadie que viva una experiencia de estar tanto tiempo alejado de su familia pero lo único que le puedo aconsejar es nunca perder la esperanza, siempre ver la vida como una carrera de obstáculos, de pensar mucho en todo lo que tenemos y muy poco de lo que carecemos y enfocarnos en las cosas que creemos importantes, aquellas que nos dan fortaleza y felicidad.

2 comentarios:

  1. Muy admirable tu actitud te felicito y encomiendo al Espíritu Santo para que los guíe y fortalezca así podran soportar esta difícil situación Dios te bendiga

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  2. ¡Ánimo, Cristina y paciencia para afrontar la adversidad. No te agobies pensando si tomaste o no decisiones acertadas, porque nunca será un error luchar por lo que se quiere. Afortunadamente cuentas con seres maravillosos que amas y que te aman y un hogar hecho de amor y de sueños, que puedes llevarte a cualquier lugar donde vayas.
    Con el favor de Dios, pronto volveremos a ver a nuestra Venezuela con libertad y prosperidad.
    Mi afecto y consideración para ti y toda tu familia.

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