sábado, 26 de diciembre de 2020

No hay acto neutro

 Mi papá a lo largo de su vida me ha enseñado miles de cosas que no pretendo enumerar aquí, pero si en algo he podido englobar a su ejemplo como persona es la frase que aprendí con él este año “No hay acto neutro”

Mi papá es una persona detallista, calculadora (en el buen sentido) analítica, metódica y eso explica un poco que su mantra sea ese porque definitivamente en su vida no han existido actos que puedan llamarse neutros. Por eso todos lo que lo conocen saben que es una persona destacada en todo lo que hace, trabajador, que lo llevan a ser una persona exitosa, generoso con todos, empatico, amoroso y por eso todos los que estamos a su alrededor nos sentimos siempre considerados por él.

Al principio yo pensaba "definitivamente si hay actos neutros" hay personas que hacen las cosas sin pensar, no miden las consecuencias ni piensan más allá de lo que están haciendo. Y yo también, sentía que habían cosas que decía sin pensar, reacciones a situaciones que las hacía naturalmente sin pensar, sin medir lo que iba a generar en el otro o si era lo que quería lograr. Pero después me di cuenta que justamente esa misma decisión de hacerlo de esa forma, de reaccionar de alguna manera, de decir lo que pensaba y ya sin mucho análisis no podía ser considerado neutro. Me he dedicado a la tarea de darme cuenta de cuáles eran esas cosas que hacía “sin pensar” y por supuesto que tienen una explicación o una razón de ser, no vienen a nosotros por algo divino, es lo que nos hace quienes somos y nos va forjando lo que queremos ser. Todo este tiempo de encierro, me ha dado un gran espacio de reflexión y he podido llegar a la conclusión que esas reacciones o formas de actuar si tenían una explicación y una razón de ser, sin que yo me diera cuenta antes, las razones estaban dentro de mi y por fin conseguí una respuesta acertada, todo porque definitivamente no hay actos neutros.

Siempre existe una razón que mueve a la persona a actuar (aunque ellos mismos no lo sepan) y todo absolutamente todo tiene una explicación. Pensar en que algo no tiene explicación es sencillamente idiota. El corazón puede estar mandándole las señales equivocadas al cerebro, pero tenemos que aprender a separar una cosa de la otra o al menos a hacer un ejercicio de reflexión para entender porque estamos creyendo que algo en la vida no tiene explicación.

Esta frase me ha parecido increíble porque cuando nos ponemos a pensar en las cosas más pequeñas como el vuelo de un mosquito o las cosas más grandes como el nacimiento de un bebé, nos damos cuenta que cada situación tiene un proceso, todo se hace de cierta forma y cada uno de nosotros (incluido el mosquito) toma decisiones que nos hacen actuar de ciertas manera y dichas decisiones generan ciertas consecuencias que nos hacen llegar al lugar donde estamos. 

Lo interesante de pensar en que nuestros actos no son neutros es darnos un poco de la responsabilidad que hemos estado delegando en D-os-al menos mi cultura católica-toda la vida pasa a ser nuestra en donde tenemos que darnos cuenta que lo que estamos haciendo genera una consecuencia, que genera un impacto en nuestra vida y la de los demás. Y que esa decisión que tomamos y ese acto que ejercemos lo hacemos por alguna razón que dentro de nosotros quiere hacerlo.


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